2.- Nuestra voluntad de modernizar el partido y convertirlo en verdadero instrumento de cambio social que defina un proyecto común de futuro. Una agrupación al servicio del debate que impulse el progreso social.
3.- Cuidar los hábitos democráticos y la autocrítica. Analizar para avanzar.
4.- El diálogo frente a la intolerancia. Una agrupación que se convierta en foro de debate o taller de nuevas ideas y proyectos.
5.- Ampliar la militancia, haciendo entender a la ciudadanía de progreso que el partido, sin ser la única, es la herramienta más útil para la consecución de logros comunes a todos los ciudadanos.
6.- El cambio profundo que proponemos deberá afectar a las ideas, a la organización, al liderazgo que surja y a los equipos.
7.- En cuanto a la organización, debemos prescindir de “las familias” y tener en cuenta el pensamiento discrepante, siempre desde la lealtad, que es consustancial a los progresistas, con la premisa de mutua colaboración para la realización de propuestas y planteamientos positivos.
8.- Hacer el partido poroso y permeable hacia nuevas formas de opinión, estando más próximos a las nuevas formas de participar y afrontar los problemas ( ONGs, nuevos movimientos ciudadanos, participación directa, etc,), de tal forma que nuestro Partido sea la vanguardia que recoge esos pensamientos y les de forma.
9.- El perfil del cargo público debe cumplir los principios de : honradez, sencillez, mérito y capacidad, como un poderoso imán para atraer a la ciudadanía.
10.- Es la hora, por lo tanto, de rescatar ese naif principio del que nos hemos olvidado : El socialismo es un proyecto de felicidad.